Artillería experimental alemana
Artillería experimental alemana en la guerra de España
Lucas Molina y José Mª Manrique
El 1 de abril de 1939, cuando finalizaba la Guerra Civil, había en España más de dos mil piezas de artillería de diferentes calibres, modelos y procedencias. Entre este impresionante muestrario de poderío militar el Ejército nacional disponía de tres modernísimas, atípicas y solitarias baterías de origen alemán, cuya presencia en España ha sido una verdadera incógnita.
Lucas Molina y José Mª Manrique
El 1 de abril de 1939, cuando finalizaba la Guerra Civil, había en España más de dos mil piezas de artillería de diferentes calibres, modelos y procedencias. Entre este impresionante muestrario de poderío militar el Ejército nacional disponía de tres modernísimas, atípicas y solitarias baterías de origen alemán, cuya presencia en España ha sido una verdadera incógnita.
En este trabajo se repasan los motivos de la presencia artillería alemana en España, se detallan los modelos de las piezas y su orgánica durante la Guerra Civil así como su emplee en combate desde la batalla del Ebro hasta el final de la contienda. Finaliza el estudio con dos interesantes epílogos: uno referente a la fabricación en España del obús ligero durante la postguerra, y otro al empleo de estas mismas piezas por los artilleros españoles de la División Azul.
Antes de Rommel
La guerra italo-británica en Libia
Juan Vázquez García
La guerra en el norte de África se asocia tradicionalmente al Africa Korps de Rommel y al 8º Ejército de Monty pero la llegada de Rommel fue motivada por una fulgurante ofensiva británica dirigida por Wavell y O'Connor.
Juan Vázquez García
La guerra en el norte de África se asocia tradicionalmente al Africa Korps de Rommel y al 8º Ejército de Monty pero la llegada de Rommel fue motivada por una fulgurante ofensiva británica dirigida por Wavell y O'Connor.
La tímida incursión italiana contra Egipto fue seguida de una contraofensiva británica denominada operación Compass que culminará con la batalla de Beda Fomm.
En un avance que, en cierto modo, iba contra la doctrina tradicional británica, el embrión del futuro Octavo Ejército recorrío 800 kilómetros, capturando las fortalezas de Bardía y Tobruk, así como varios campamentos fortificados y enclaves del imperio colonial italiano. Las fuerzas de O'Connor capturaron 130 000 prisioneros, más de 800 piezas de artillería y casi 400 carros y vehículos blindados. Y todo ello con menos de 2000 bajas.
En pocas semanas, a pesar de su gran superioridad numérica, el ejército italiano había dejado de existir y los británicos estaban en condiciones de tomar Trípoli. ¿Cómo había sido posible tal situación?
Hitler, 1923
El Putsch de Munich
Carmelo González Clavero
En 1889 nacía en Braunau am Inn Adolf, el sexto hijo de Alois Hitler, un funcionario de Aduanas austriaco. Tras una juventud complicada y una vocación de artista frustrada por las circunstancias, Adolf se alistó al ejército alemán recién iniciada la Primera Guerra Mundial. Cuando finalizó el conflicto, decidió entrar en política. En 1923, y tras el fracaso del Putsch de Kapp, Hitler y los miembros de su incipiente partido nacional socialista, junto a otras organizaciones derechistas de la alemania de Weimar, se sublevaron en Munich para intentar alcanzar el poder por la fuerza. Tras un sonoro fracaso y unos cuantos muertos de la organización, Hitler y varios de sus correligionarios fueron encarcelados y el partido prohibido. En la prisión de Landsberg, el futuro Führer alemán escribiría su famoso Mein Kampf, bliblia del partido nazi, por el que recibiría suculentos beneficios. Tras el denominado Putsch de Munich, Adolf Hitler decidió intentar alcanzar el poder por vias democráticas, presentándose a cuantas elecciones se celebraron en la República de Weimar. Diez años después del fracaso, el NSDAP alcanzaba el poder y ponía en práctica su programa en la Alemania de los años 30.
Carmelo González Clavero
En 1889 nacía en Braunau am Inn Adolf, el sexto hijo de Alois Hitler, un funcionario de Aduanas austriaco. Tras una juventud complicada y una vocación de artista frustrada por las circunstancias, Adolf se alistó al ejército alemán recién iniciada la Primera Guerra Mundial. Cuando finalizó el conflicto, decidió entrar en política. En 1923, y tras el fracaso del Putsch de Kapp, Hitler y los miembros de su incipiente partido nacional socialista, junto a otras organizaciones derechistas de la alemania de Weimar, se sublevaron en Munich para intentar alcanzar el poder por la fuerza. Tras un sonoro fracaso y unos cuantos muertos de la organización, Hitler y varios de sus correligionarios fueron encarcelados y el partido prohibido. En la prisión de Landsberg, el futuro Führer alemán escribiría su famoso Mein Kampf, bliblia del partido nazi, por el que recibiría suculentos beneficios. Tras el denominado Putsch de Munich, Adolf Hitler decidió intentar alcanzar el poder por vias democráticas, presentándose a cuantas elecciones se celebraron en la República de Weimar. Diez años después del fracaso, el NSDAP alcanzaba el poder y ponía en práctica su programa en la Alemania de los años 30.
Ares nº 24
Índice:
El carro de guerra en la Edad del Bronce Sergi Vich Sáez
Amado Giménez Escribano: su vida era la División Azul Pablo Sagarra y Óscar González
La 1ª Guerra Carlista Rafael Tintoré
Regulares de Melilla. Cien años de historia Pingarrón (1ª parte) Joaquín Serrano
II Guerra Mundial. Murcia 2011; Textos: Rubén Durán Imagenes: Durán, Rosique, Ballesta y Geraf
Un grupo de jinetes: el «Santiago VIII» de la Brilat Juan Bustamante
Los últimos pétalos de cerezo que cayeron Javier Yuste González
Operación «Merkur»

Paracaidistas alemanes en la invasión de Creta
Juan Vázquez García
Colaboración: Oscar Glez.
Nueva edición corregida - 39 Nuevas imagenes
El asalto a Creta fue la primera gran operación aerotransportada de la historia, y culminó con éxito; caro, pero un éxito al fin y al cabo. Para los británicos la pérdida de Creta fue una humillación. Algo menos de 8.000 soldados, dotados sólo de armamento ligero, repartidos a lo largo de un frente de unos 200 kilómetros, asaltaron sin coordinación entre ellos una guarnición de más de 42.000 hombres, perfectamente conocedores de las intenciones del adversario, equipados con armas pesadas y carros de combate y apoyados por la población civil.
Juan Vázquez García
Colaboración: Oscar Glez.
Nueva edición corregida - 39 Nuevas imagenes
El asalto a Creta fue la primera gran operación aerotransportada de la historia, y culminó con éxito; caro, pero un éxito al fin y al cabo. Para los británicos la pérdida de Creta fue una humillación. Algo menos de 8.000 soldados, dotados sólo de armamento ligero, repartidos a lo largo de un frente de unos 200 kilómetros, asaltaron sin coordinación entre ellos una guarnición de más de 42.000 hombres, perfectamente conocedores de las intenciones del adversario, equipados con armas pesadas y carros de combate y apoyados por la población civil.
Aunque pueda parecer una exageración, esto es exactamente lo que ocurrió durante las primeras y cruciales 24 horas de la Operación «Merkur». Y los 8.000 se impusieron.
Las elevadas pérdidas sufridas por los Fallschirmjäger hicieron que Hitler prohibiera desde entonces las operaciones aerotransportadas, convirtiendo a los paracaidistas teutones en infantería de elite, que combatiría, desde entonces, en todos los escenarios críticos de la guerra. En Cassino, los «diablos verdes» volverían a entrar en la leyenda.
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Las elevadas pérdidas sufridas por los Fallschirmjäger hicieron que Hitler prohibiera desde entonces las operaciones aerotransportadas, convirtiendo a los paracaidistas teutones en infantería de elite, que combatiría, desde entonces, en todos los escenarios críticos de la guerra. En Cassino, los «diablos verdes» volverían a entrar en la leyenda.
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Narvik, 1940
Victoria Alemana en Noruega
Juan Vázquez García
Victoria alemana en Noruega En el mes de abril de 1940 los alemanes lanzaron una arriesgada operación combinada por tierra, mar y aire sin precedentes en la historia, para ganarle la carrera a los aliados y conquistar Noruega, lo que supuso un desequilibrio estratégico decisivo en el frente occidental.
Juan Vázquez García
Victoria alemana en Noruega En el mes de abril de 1940 los alemanes lanzaron una arriesgada operación combinada por tierra, mar y aire sin precedentes en la historia, para ganarle la carrera a los aliados y conquistar Noruega, lo que supuso un desequilibrio estratégico decisivo en el frente occidental.
El puerto de Narvik, el más septentrional de los objetivos, se convirtió en uno de los puntos clave en esa campaña. Tras dos intensas batallas navales, los aliados se hicieron con el control de los accesos y lograron sitiar a la fuerza de asalto alemana, que quedó aislada.
En medio de un paisaje majestuoso, rodeados por una naturaleza tan hostil como espectacular, los cazadores alpinos alemanes y los marineros desembarcados de los destructores combatieron contra las fuerzas combinadas aliadas, compuestas por tropas noruegas, polacas, francesas y británicas. A pesar de tenerlo todo en contra los hombres de Dietl lograron resistir, apoyados por un débil puente aéreo tendido por la Luftwaffe, hasta que la situación en Francia obligó a los aliados a reembarcar y abandonar a los noruegos.
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En medio de un paisaje majestuoso, rodeados por una naturaleza tan hostil como espectacular, los cazadores alpinos alemanes y los marineros desembarcados de los destructores combatieron contra las fuerzas combinadas aliadas, compuestas por tropas noruegas, polacas, francesas y británicas. A pesar de tenerlo todo en contra los hombres de Dietl lograron resistir, apoyados por un débil puente aéreo tendido por la Luftwaffe, hasta que la situación en Francia obligó a los aliados a reembarcar y abandonar a los noruegos.
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Soldados sin bandera
Joaquín Mañes Postigo
El coronel del Ejército de Biafra, el alemán Rolf Steiner, exlegionario, tituló su libro de memorias: El último aventurero. Probablemente el término aventurero, en su sentido vital y nunca peyorativo, es uno de los calificativos más adecuados para definir a todos esos soldados europeos, desarraigados de su entorno, tras la liquidación de los imperios coloniales que sus respectivas naciones, que lucharon, principalmente, en el continente africano con la excusa del dinero; fueron los últimos aventureros que se dieron en los cuarenta años postreros del siglo XX, figuras solitarias ya extintas que han sido sustituidas en su oficio de hacer la guerra por compañías mercantiles, algo que puede ser una premonición de lo que nos supondrá el siglo XXI. Entre estos hombres no faltaron los españoles que pelearon en el Congo, para hacer bueno y válido el tópico del quijotismo hispánico; unos guerreros que supieron combatir bajo otra bandera, pero con respeto hacia la población autóctona, con sentido de la misericordia y de los valores integrados en su propia cultura, la de Occidente; resultaron ejemplares en su comportamiento, pero tan buenos soldados como sus homólogos anglosajones, belgas y franceses... Su historia, la de estos soldados sin bandera, es la historia de la condición humana, recorrida a través del Congo, el Yemen, Biafra, Angola, Rhodesia, El Líbano, Birmania, Afganistán, la ex-Yugoslavia, y un largo etcétera, mostrando, con verdadera exageración, lo mejor y lo peor del hombre.
El coronel del Ejército de Biafra, el alemán Rolf Steiner, exlegionario, tituló su libro de memorias: El último aventurero. Probablemente el término aventurero, en su sentido vital y nunca peyorativo, es uno de los calificativos más adecuados para definir a todos esos soldados europeos, desarraigados de su entorno, tras la liquidación de los imperios coloniales que sus respectivas naciones, que lucharon, principalmente, en el continente africano con la excusa del dinero; fueron los últimos aventureros que se dieron en los cuarenta años postreros del siglo XX, figuras solitarias ya extintas que han sido sustituidas en su oficio de hacer la guerra por compañías mercantiles, algo que puede ser una premonición de lo que nos supondrá el siglo XXI. Entre estos hombres no faltaron los españoles que pelearon en el Congo, para hacer bueno y válido el tópico del quijotismo hispánico; unos guerreros que supieron combatir bajo otra bandera, pero con respeto hacia la población autóctona, con sentido de la misericordia y de los valores integrados en su propia cultura, la de Occidente; resultaron ejemplares en su comportamiento, pero tan buenos soldados como sus homólogos anglosajones, belgas y franceses... Su historia, la de estos soldados sin bandera, es la historia de la condición humana, recorrida a través del Congo, el Yemen, Biafra, Angola, Rhodesia, El Líbano, Birmania, Afganistán, la ex-Yugoslavia, y un largo etcétera, mostrando, con verdadera exageración, lo mejor y lo peor del hombre.
Reseña extraida de la solapa del libro
Tank men
Enero-abril de 1936Robert KershawSir John Keegan abril de 2008:
«Admiro mucho este libro y lo considero una pieza muy original y valiosa de la historia militar. Esto debería transformar nuestra idea de la Segunda Guerra Mundial, la mía ya lo está.Cualquier lectura sobre Kursk y el Bocage en Normandía tendrá que tener en cuenta esta descripción de la realidad. Le felicito muy calurosamente por un libro maravilloso y original, basada en la investigación más detallada.“
Tank Men es una perspectiva prácticamente a vista de torreta de lo que era luchar con los tanques desde su repentina aparición en 1916 hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Británicos, alemanes, rusos, franceses, tripulantes de los tanques americanos e italianos describen las consecuencias emocionales y físicas que se deriva de la carrera armamentística con la aparición de esta nueva arma tecnológica.
El libro describe lo que es estar dentro de un carro de combate, una caja de metal cerrada, de la que poco se puede ver para aclarar una claustrofobia omnipresente y reforzada por el temor de acabar quemado. Los sentidos humanos están limitados por la visión restringida, el olor del combustible y el aceite, ensordecidos por el ruido del motor y las orugas, el sabor en la boca de residuos ásperos de polvo y gases de escape. Dentro de tanque y protegidos de los disparos del exterior se estaba expuesto a multitud de peligros como las partes calientes del motor, trozos de esquirlas o partes móviles. Los diseñadores de los primeros ingenios blindados estaban obsesionados con la protección, con el blindaje e incluso por la potencia de fuego y la movilidad, y esto fue claramente en detrimento de la comodidad de las tripulaciones y las necesidades humanas.
Desde que aparecieron los primeros “tanks” en la Gran Guerra hasta su máximo desarrollo y uso en la Segunda Guerra Mundial, el autor nos cuenta en base a multitud de entrevistas con veteranos de los principales ejércitos que emplearon fuerzas acorazadas a gran escala lo que era un día normal de combate en un tanque. Experiencias de campañas como las de Polonia, Francia, Rusia, El Norte de África, Kursk o el Bocage en Normandía y de veteranos míticos como Stuart Hills, Otto Carius, Hans von Luck y tantos otros que están recogidos en la obra.
Esta es una historia humana que describe el vínculo emocional que se producía entre miembros de una tripulación, que explica de dónde fueron reclutados y por qué eligieron luchar en los tanques. Un sin número de pequeñas historias contadas desde una perspectiva multinacional, que describen las experiencias de los protagonistas que lucharon en la guerra. El miedo a terminar quedamos estaba siempre presente, había sólo de cinco a ocho segundos disponibles para huir de un habitáculo en llamas causado por los restos de un proyectil entrante, antes de que el oxígeno fuese absorbido por las llamas o se produjera una explosión.
En la Primera Guerra Mundial la experiencia revela que la resistencia de la tripulación durante la lucha estaba limitada fundamentalmente por el humo, el calor, la artillería enemiga y los múltiples golpes del movimiento sin suspensión. En la Segunda Guerra Mundial los alemanes fueron los primeros en dominar la interfaz hombre-máquina, basando la construcción de sus panzer en una mecánica y técnica excelente, y muy eficaz. Los aliados,en cambio priorizaron la producción en masa sobre la excelencia técnica lo cual implicó, para sus tripulaciones, pagar un alto precio en vidas.
Apoyándose Robert Kershaw en experiencias y en fuentes primarias como son los testimonios personales, al leer su obra nos veremos sumergidos en batallas cruciales de la Primera y de la Segunda Guerra Mundial desde dentro de los tanques, viviremos la historia brutal de las tripulaciones de estas máquinas en campaña.
fuente de la reseña: web de Ediciones Platea
Asalto a la República
Enero-abril de 1936
Niceto Alcalá Zamora
Es éste un texto imprescindible, y en muchos sentidos dramático: son las anotaciones políticas y personales que a diario, entre enero y abril de 1936, fue haciendo el jefe del Estado español, el presidente de la Segunda República, D. Niceto Alcalá-Zamora (1877-1949), al hilo de la gravísima crisis que el país vivía en ese momento —una de las crisis, como es sabido, más graves y trágicas de la historia española—, que conllevó, entre otros episodios, la destitución el 7 de abril de 1936 del propio Alcalá-Zamora de la Presidencia de la República, a su vez uno de los acontecimientos más estupefacientes y controvertidos, y sin duda más negativos, de la historia del régimen republicano
Es éste un texto imprescindible, y en muchos sentidos dramático: son las anotaciones políticas y personales que a diario, entre enero y abril de 1936, fue haciendo el jefe del Estado español, el presidente de la Segunda República, D. Niceto Alcalá-Zamora (1877-1949), al hilo de la gravísima crisis que el país vivía en ese momento —una de las crisis, como es sabido, más graves y trágicas de la historia española—, que conllevó, entre otros episodios, la destitución el 7 de abril de 1936 del propio Alcalá-Zamora de la Presidencia de la República, a su vez uno de los acontecimientos más estupefacientes y controvertidos, y sin duda más negativos, de la historia del régimen republicano
Reseña extraida de la solapa del libro
Yo fui soldado de Franco
Carlos Franco González-Llanos
Lucas Molina Franco
El 29 de noviembre de 1911 venía al mundo el segundo hijo de D. Hermenegildo Franco Salgado Araujo, teniente de navío del Cuerpo General de la Armada, y Dª Humbelina González-Llanos Caruncho, al que pusieron por nombre Carlos, como su abuelo materno.
Lucas Molina Franco
El 29 de noviembre de 1911 venía al mundo el segundo hijo de D. Hermenegildo Franco Salgado Araujo, teniente de navío del Cuerpo General de la Armada, y Dª Humbelina González-Llanos Caruncho, al que pusieron por nombre Carlos, como su abuelo materno.
Pese a que su ilusión era ser marino, como su padre, en 1929 aprobó las oposiciones para el ingresó en la Academia General militar, un nuevo centro de enseñanza militar dirigido por el general Francisco Franco. En julio de 1936, ya teniente de artillería, se sublevó junto a sus compañeros del Regimiento de Ferrol, pásando por muchos de los frentes de batalla de la Guerra Civil española.
Tras su paso por la Escuela Politécnica del Ejército, diplomándose en electrotecnia, prestó servicio en los empleos de comandante y teniente coronel en el regimiento de artillería de costa de Ferrol. Tras su ascenso a coronel, mandó el RAMIX 3 (Pontevedra) y el RAMIX 2 (Ferrol), en 1970 ascendió a general de brigada. El 29 de noviembre de 1975, sólo nueve días después de la muerte de Franco, y ya de general de división, pasaba a la situación "B" por edad.
Este libro, eminentemente gráfico y escrito en primera persona, es un homenaje en el centenario de su nacimiento, y un recorrido por la historia militar de España del siglo XX.
más de 300 ilustraciones en color y en blanco y negro
Tras su paso por la Escuela Politécnica del Ejército, diplomándose en electrotecnia, prestó servicio en los empleos de comandante y teniente coronel en el regimiento de artillería de costa de Ferrol. Tras su ascenso a coronel, mandó el RAMIX 3 (Pontevedra) y el RAMIX 2 (Ferrol), en 1970 ascendió a general de brigada. El 29 de noviembre de 1975, sólo nueve días después de la muerte de Franco, y ya de general de división, pasaba a la situación "B" por edad.
Este libro, eminentemente gráfico y escrito en primera persona, es un homenaje en el centenario de su nacimiento, y un recorrido por la historia militar de España del siglo XX.
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